No es un número cualquiera. La camiseta número 10 de Boca Juniors carga con el peso de la historia: es la de Juan Román Riquelme, hoy presidente del club, la de Diego Maradona y la de Carlos Tevez. Tras la confirmación de la salida de Edinson Cavani, la sucesión del dorsal emblemático recayó en Tomás Aranda, tal como había adelantado Olé el 19 de junio.
Aranda es un producto genuino de las Inferiores xeneizes. En apenas seis meses pasó de debutar en Primera a brillar en el equipo y ser convocado por Lionel Scaloni para la gira previa a la Copa del Mundo. Debutó en el amistoso ante Honduras y no sintió el peso de la responsabilidad. «Aranda tiene potrero, juega bien, quiere la pelota… Entró masticando chicle como si estuviera en su casa y le dije: ‘Sacate el chicle’. Porque entrena comiendo chicle, entrena tan tranquilo y se siente tan bien que está cómodo y juega muy bien. Solo hay que darle tiempo», lo elogió Scaloni tras darle los primeros minutos en la Selección Mayor.
Riquelme, que le puso el ojo encima mucho tiempo atrás cuando el juvenil ni siquiera se había afianzado en la Reserva, adora a los pibes con potrero, que juegan como en el barrio y tratan la pelota con cariño. Por su parte, Rodolfo Arruabarrena, al haber sido un jugador surgido de las Inferiores del club, tiene algo especial por los juveniles que vienen de abajo. Así las cosas, no hubo discusiones a la hora de designarlo como el nuevo 10, y la decisión quedó definida antes del reestreno de Arruabarrena como director técnico xeneize.
Cavani fue el último portador del número y no terminó bien su ciclo, iniciado en 2023. Antes de él, la 10 les pesó a Óscar Romero y a Toto Salvio, quien la tuvo en su último semestre en el club. También la llevaron Tevez, Nicolás Lodeiro y Luciano Acosta, el último juvenil del club en usar ese dorsal en el segundo semestre de 2014, tras la salida a mitad de año de Román. Ahora, sin comparar a Riquelme con Cavani, después del fin del ciclo de un nombre pesado, la designación vuelve a recaer en un pibe de la casa, que de por sí nunca suele tener oposición en la gente y cuenta con todo el apoyo.
Fuente: Olé
