Boca en la Copa Libertadores: las 6 copas, las 12 finales y la obsesión por la Séptima
No hay competencia que defina más la grandeza de Boca Juniors que la Copa Libertadores. Seis estrellas continentales, doce finales disputadas —récord absoluto del torneo— y una obsesión que atraviesa generaciones: la Séptima. Acá te contamos toda la historia del Xeneize en la Copa, desde el debut de 1963 hasta las heridas más recientes.
Boca en la Libertadores: los números
Antes de meternos en los partidos, los números que dimensionan lo que significa Boca en el continente:
- 6 Copas Libertadores ganadas: 1977, 1978, 2000, 2001, 2003 y 2007.
- Segundo máximo campeón de la historia, a solo una de Independiente, el «Rey de Copas» con 7.
- 12 finales disputadas: récord absoluto del certamen. Ningún club llegó tantas veces a la definición.
- Saldo en finales: 6 ganadas, 6 perdidas.
- 33 ediciones disputadas entre 1963 y 2025.
- 335 partidos jugados: 170 victorias, 89 empates y 76 derrotas, con 493 goles a favor y 286 en contra.
- 3 Copas Intercontinentales conseguidas como consecuencia de esos títulos: 1977, 2000 y 2003.
El debut: 1963, la primera final argentina de la historia
La historia de Boca en la Libertadores arranca con una marca que pocos recuerdan: en su primera participación, en 1963, el Xeneize se convirtió en el primer equipo argentino en llegar a una final del certamen. Pero enfrente tenía a un rival imposible: el Santos de Pelé, campeón defensor, que por el formato de aquella época esperaba directamente en la final sin jugar ronda previa.
Boca cayó ante el Santos y quedó subcampeón. Aquella camada mostró que el club tenía con qué: fue semifinalista también en 1965 y 1966. Pero para la primera vuelta olímpica todavía faltaba mucho.
1977: la primera estrella, con el Loco Gatti como héroe
Catorce años después de aquella final perdida, y de la mano de Juan Carlos «Toto» Lorenzo, llegó la gloria. El rival de la final fue Cruzeiro de Brasil. Boca ganó 1-0 en La Bombonera y cayó por el mismo marcador en Belo Horizonte, así que el formato de entonces obligó a un tercer partido desempate en cancha neutral: el estadio Centenario de Montevideo.
El encuentro terminó 0-0 y todo se definió desde los doce pasos. Con Boca arriba 5-4 en la tanda, apareció la figura eterna de Hugo «El Loco» Gatti, que le atajó el penal decisivo a Vanderlei y desató la locura: la primera Copa Libertadores de la historia xeneize.
1978: bicampeón de América e invicto
Al año siguiente, Boca no solo defendió la corona: la revalidó con autoridad. En la final se cruzó con Deportivo Cali, dirigido nada menos que por Carlos Bilardo. Tras el 0-0 en Colombia, en La Bombonera fue una fiesta: goleada 4-0, con dos goles de Hugo Perotti, uno de Ernesto Mastrángelo y otro de Carlos Salinas.
Aquel equipo fue campeón invicto (4 triunfos y 2 empates), con apenas 2 goles recibidos en todo el torneo. En ese plantel, el defensor Francisco Sá alcanzó su sexto título individual de Libertadores —sumando los cuatro que había ganado con Independiente—, un récord que hasta hoy nadie pudo igualar.
1979: la tercera final consecutiva, y la primera espina
Boca llegó por tercera vez seguida a la definición, pero esta vez no pudo. Olimpia de Paraguay ganó 2-0 en Asunción y aguantó el 0-0 en La Bombonera, quedándose con la primera Libertadores de su historia. El ciclo dorado del Toto Lorenzo se cerraba con dos copas y una espina.
2000: el regreso a la cima con Bianchi, 22 años después
Tras dos décadas de sequía continental, Carlos Bianchi devolvió a Boca al lugar que le correspondía. El camino fue épico: eliminó a River en cuartos y al América de México en semifinales. En la final esperaba Palmeiras.
Tras el 2-2 en La Bombonera, había que ir al Morumbí a dar la vuelta. El 0-0 llevó todo a los penales, y ahí apareció el héroe: Óscar Córdoba le atajó los remates a Faustino Asprilla y a Roque Júnior. Boca era campeón de América 22 años después. Ese mismo año, en Tokio, llegaría el golpe mundial ante el Real Madrid de los Galácticos.
2001: el bicampeonato ante Cruz Azul
Con Riquelme como conductor absoluto, Boca repitió. En la final se midió con Cruz Azul de México. El Xeneize ganó 1-0 en tierra azteca con gol de Marcelo Delgado, pero perdió por el mismo marcador en casa. Otra vez los penales, y otra vez Córdoba: le atajó el disparo a Pablo Galdames, y después fallaron José Hernández y Julio Pinheiro. Boca era bicampeón de América.
2003: la quinta corona, con Tevez explotando
Bianchi se había ido en 2001 y volvió en 2003 para su tercera consagración continental. Fue quizás la más contundente de todas: Boca ganó sus últimos siete partidos del torneo. En la final le tocó Santos de Brasil, y lo pasó por arriba con un global de 5-1: 2-0 de local con doblete de Marcelo Delgado, y 3-1 de visitante con goles de Carlos Tevez, el Chelo Delgado y Rolando Schiavi de penal. Ese año llegaría también la Intercontinental ante el Milan.
2004: la única final que perdió Bianchi
Después de eliminar a River en semifinales, la mesa parecía servida para el cuarto título en cinco años. Pero el humilde Once Caldas de Colombia arruinó los planes. Tras el 0-0 en La Bombonera, la historia se definió en Manizales: 1-1 y todo a los penales. Y ahí, en el terreno donde el Xeneize históricamente se sentía cómodo, se cayó todo: Boca falló los cuatro remates que ejecutó. Fue la única final de Copa Libertadores que Carlos Bianchi perdió en su carrera.
2007: la Sexta, con Riquelme en modo leyenda
Con Miguel Ángel Russo en el banco y el regreso de Juan Román Riquelme tras cinco años en Europa, Boca fue a buscar la Sexta y la trajo. La actuación de Román en ese torneo es, para muchos, la mejor actuación individual en la historia de la Copa: anotó 3 de los 5 goles de Boca en las finales.
El rival fue Gremio, y no hubo historia: 3-0 en La Bombonera y 2-0 en Brasil, con doblete de Riquelme en la vuelta, para un global de 5-0. Aquella delantera tenía además a Martín Palermo y Rodrigo Palacio. Fue la última vuelta olímpica continental del club hasta hoy.
Las heridas: 2012, 2018 y 2023
Desde 2007, Boca volvió tres veces a la final y las tres terminaron en dolor.
2012 — Corinthians. Con Julio César Falcioni como DT y Riquelme como figura, Boca llegó a su décima final. Tras un 1-1 en La Bombonera, en San Pablo sufrió y cayó 2-0. Minutos antes de esa revancha, Román les había anunciado a sus compañeros que se iría del club al terminar el partido.
2018 — River, en Madrid. La primera final internacional de la historia entre los dos eternos rivales. El partido de ida se postergó 24 horas por una tormenta y terminó 2-2 en La Bombonera. La revancha en el Monumental nunca se jugó: el ataque al micro de Boca obligó a la suspensión y a la inexplicable mudanza del partido al Santiago Bernabéu. Allí, Boca se puso en ventaja con gol de Darío Benedetto, River empató con Lucas Pratto, y en el suplementario Juan Fernando Quintero clavó un golazo desde afuera del área.
2023 — Fluminense, en el Maracaná. Boca llegó a su duodécima final, récord absoluto del torneo, tras eliminar a Palmeiras por penales. Pero cayó 2-1 ante Fluminense en Río de Janeiro. Con esa derrota, el saldo histórico quedó igualado: 6 ganadas y 6 perdidas.
Todas las finales de Boca en la Libertadores
Finales ganadas (6):
- 1977 vs. Cruzeiro — definida por penales en Montevideo
- 1978 vs. Deportivo Cali — 4-0 en La Bombonera
- 2000 vs. Palmeiras — por penales en el Morumbí
- 2001 vs. Cruz Azul — por penales
- 2003 vs. Santos — global 5-1
- 2007 vs. Gremio — global 5-0
Finales perdidas (6):
- 1963 vs. Santos (de Pelé)
- 1979 vs. Olimpia
- 2004 vs. Once Caldas — por penales
- 2012 vs. Corinthians
- 2018 vs. River Plate — en Madrid
- 2023 vs. Fluminense — en el Maracaná
La obsesión: la Séptima
Hace casi dos décadas que Boca no da la vuelta en América. La Séptima no es solo un título más: es alcanzar a Independiente en lo más alto del podio histórico, es sacarse la espina de tres finales consecutivas perdidas, es devolverle a la gente la noche que se merece. Cada edición que arranca, cada sorteo, cada noche de Copa en La Bombonera con la cancha explotando, es un recordatorio de que el Xeneize existe para esto.
Porque Boca y la Libertadores son una historia de amor con muchos capítulos escritos y uno que todavía falta. Y mientras la Bombonera siga latiendo, la ilusión no se apaga.