Rodolfo Arruabarrena sigue tomando decisiones contundentes en la conformación del plantel de Boca Juniors. Marcelo Saracchi, Mauricio Benítez y Walter Molas —cuyo nombre de pila correcto es Ariel, según fuentes del club— finalizaron sus respectivas cesiones y regresaron al predio de Ezeiza, pero el cuerpo técnico ya les comunicó que no cuentan con ellos para la temporada que se avecina.
El Xeneize atraviesa una etapa de reestructuración profunda y el entrenador tiene en claro que no quiere un plantel superpoblado. Apenas retornaron de sus préstamos, los tres futbolistas fueron separados del grupo principal y enviados a entrenar con los jugadores apartados, lo que dejó en evidencia que su continuidad en el club es prácticamente inviable.
El caso más resonante es el del lateral uruguayo Saracchi, quien había salido en busca de los minutos que no logró consolidar en su primera etapa en la Ribera. A pesar de haber sumado rodaje en su destino anterior, sus características fueron cubiertas con la llegada de Leandro Lozano, el único refuerzo incorporado hasta el momento. Por su parte, los juveniles Benítez y Molas tampoco lograron convencer al estratega durante las evaluaciones recientes. Ambos necesitan continuidad para no frenar su desarrollo profesional.
La dirigencia ya trabaja en conjunto con la representación de los tres futbolistas para encontrarles una salida inminente. El objetivo es concretar nuevas cesiones o, en el caso de Saracchi —jugador extranjero—, evaluar una posible transferencia definitiva que libere cupo en el plantel. La postura firme de Arruabarrena envía un mensaje claro a todo el grupo: solo se quedarán quienes sean estrictamente necesarios para el exigente calendario que afronta el club. La dirigencia avaló por completo la medida, con el fin de resguardar la armonía interna y enfocar los recursos en los verdaderos objetivos del mercado de pases.
Fuente: La Número 12