Mientras el país tiene los ojos puestos en el Mundial, en el predio de Ezeiza no hay descanso. Desde el 18 de junio, cuando Rodolfo Arruabarrena recibió al plantel para el inicio de la pretemporada, el trabajo en Boca Juniors fue intenso y casi sin pausas. El objetivo del Vasco es claro: primero armar un plantel y, recién después, construir un equipo. Por eso las decisiones sobre jugadores que ya no cuentan y la mirada puesta en los refuerzos que realmente puedan cambiar la ecuación.
La dinámica no se detuvo ni el fin de semana: el plantel entrenó tanto el sábado como el domingo por la mañana en el predio, incluso al día siguiente del festejado triunfo de Argentina ante Suiza, que se extendió hasta la madrugada. La inercia seguirá de cara al primer compromiso oficial de la temporada: el jueves por la noche, desde las 21.45, Boca enfrentará a Sarmiento en Rosario por Copa Argentina. Desde este lunes, el DT comenzará a definir el equipo titular, que no debería diferir demasiado del que el miércoles pasado venció 1-0 a Athletico Paranaense en el amistoso disputado en Salta.
En cuanto a las novedades del plantel, hay una mala y dos buenas. La mala es la ausencia de Adam Bareiro durante toda la etapa de trabajos físicos grupales, aunque el delantero estuvo entrenando de manera constante entre el gimnasio, kinesiología y la parte aeróbica. Las buenas noticias llegan de la mano de los dos refuerzos ya confirmados: Sebastián Villa y Álvaro Montero se realizarán la revisión médica en las próximas horas y se incorporarán de inmediato al grupo.
Respecto a lo que pueda venir después, el propio Arruabarrena fue claro en sus primeras apariciones públicas tras el amistoso en Salta: el mercado de pases es largo y Boca seguirá activo hasta que se den las condiciones para sumar a los jugadores que todavía faltan. Quiénes son esos nombres, por ahora, es una incógnita entre tantos rumores. La fuente es Olé (ole.com.ar).
