El Mundo Boca amaneció este sábado 11 de julio con una noticia que generó profundo dolor en toda la comunidad xeneize: falleció Antonio Rattín a los 89 años de edad. La partida de una de las máximas leyendas de la historia del club dejó una huella de tristeza en los hinchas del Único Grande.
Rattín surgió de las inferiores de Boca Juniors y debutó en el primer equipo en 1956, nada menos que en un Superclásico ante River Plate, partido que el Xeneize ganó 2-1. A lo largo de toda su carrera como futbolista, vistió únicamente la camiseta azul y oro, retirándose en 1970 tras disputar un total de 382 partidos. En ese extenso recorrido convirtió 28 goles, aunque su mayor virtud no era la definición sino el liderazgo: era un caudillo en el mediocampo, con voz de mando y una valentía que lo distinguía del resto. Durante su etapa como jugador levantó seis títulos y, con el paso de los años, se convirtió en uno de los íconos más recordados por los hinchas, al punto de que tiene una de las pocas estatuas que se encuentran en el club.
Diez años después de su retiro como futbolista, Rattín regresó a Boca Juniors pero en el rol de director técnico, luego de la salida del exitoso ciclo de Lorenzo. Su paso como entrenador se extendió durante todo 1980, período en el que dirigió al equipo en 50 encuentros, con un balance de 16 victorias, 18 empates y 16 derrotas. A diferencia de su brillante etapa como jugador, no logró conquistar ningún título y, tras alejarse del Único Grande, se retiró definitivamente del fútbol.
La figura de Rattín trasciende también las fronteras del club: fue protagonista de uno de los episodios más recordados y polémicos del fútbol mundial, en el Mundial 1966, un incidente que derivó en la creación de las tarjetas en el fútbol. Su legado, tanto dentro como fuera de la cancha, quedará para siempre en la memoria del Mundo Boca.
Fuente: Planeta Boca Juniors
