Úbeda confesó que fue penal de Blanco en el Superclásico

Claudio Úbeda, exentrenador de Boca Juniors, durante su etapa al frente del equipo xeneize

Foto: Getty Images

¿Qué hace un exentrenador de Boca cuando ya no tiene nada que perder? Hablar. Y Claudio Úbeda habló de más. El ‘Sifón’, cuyo ciclo al frente del primer equipo xeneize terminó al finalizar el primer semestre cuando la dirigencia decidió no renovarle el contrato y apostó por Rodolfo Arruabarrena, reapareció públicamente y dejó una frase que encendió la mecha en ambas orillas del Río de la Plata.

En diálogo con TyC Sports, Úbeda se refirió a la jugada más polémica del último Superclásico, disputado en abril: el empujón de Lautaro Blanco a Lucas Martínez Quarta sobre el final del partido, cuando Boca ganaba 1-0 con gol de Leandro Paredes. River reclamó penal a los gritos, el árbitro no lo cobró y el Xeneize se quedó con los tres puntos. Ahora, el exDT lo confirmó sin rodeos: «Es real, el empujón de Blanco a Martínez Quarta fue penal. Estaba a la vista de todos, que no lo hayan cobrado es otra cosa».

La declaración generó una reacción doble: los hinchas de Boca se enojaron porque su propio exentrenador le dio argumentos al rival, y los de River se irritaron porque Úbeda reconoció algo que, según ellos, debería haber admitido en el momento. Un balazo al medio que no dejó a nadie contento. En Planeta Bostero, el canal de streaming de Planeta Boca Juniors, el ‘Sifón’ también se sinceró sobre otros episodios de su gestión. Reconoció que sacar a Zeballos ante Racing fue un error: «Lo quiero como si fuese un hijo mío. Yo veía que necesitábamos frescura y por eso hice el cambio. Con el resultado final, sí, fue un error sacarlo». Y sobre su vínculo con Juan Román Riquelme fue contundente: «Román no es un presidente normal. Hablar de fútbol hemos hablado, no muchas veces. Te puedo garantizar con mis hijas adelante que las decisiones las terminamos tomando nosotros». Además, reveló detalles de la lesión de Paredes antes del partido ante Universidad Católica: «Leandro en la entrada en calor vs. Católica sintió una carga en el isquiotibial. Hablamos con él y nos dijo ‘yo juego’. Le llegaba a pasar algo y me mataban a mí. Él sentía una obligación de hacerlo por Boca. A lo mejor se lo vio un poco inhibido por la molestia».

Lo que queda de todo esto es una imagen incómoda: un exDT que, una vez fuera del club, se permite decir lo que calló mientras dirigía. En Boca, los Superclásicos no se discuten desde adentro ni desde afuera con ligereza — cada palabra pesa, cada concesión al rival duele. Úbeda tal vez buscó mostrarse honesto y desprejuiciado, pero el timing y el destinatario de esa honestidad difícilmente le ganen simpatías entre la hinchada xeneize. La historia del club está llena de partidos ganados con polémicas incluidas, y los hinchas prefieren recordar el 1-0 de Paredes que el empujón de Blanco.

Fuente: TyC Sports / Planeta Bostero