Arruabarrena y su autocrítica por Velasco en Boca

Alan Velasco celebrando su gol con la camiseta de Boca Juniors ante Recoleta en la Copa Sudamericana

Foto: Olé

A veces el banco de suplentes es el lugar más incómodo para un entrenador, sobre todo cuando el jugador que dejaste afuera entra y te hace quedar mal de la mejor manera posible. Eso fue exactamente lo que pasó con Alan Velasco en el último partido de Boca ante Recoleta por la Copa Sudamericana: no arrancó de titular, ingresó en el segundo tiempo y convirtió el 4-0 definitivo con un bombazo al ángulo que selló la clasificación a los cuartos de final.

Rodolfo Arruabarrena no esquivó la autocrítica. «Alan está muy bien. Hoy fui medio injusto en no ponerlo de entrada. Pensaba que iba a pasar otra cosa, que al final tuve razón que pasó. Está activo, quiere entrar desde el primer minuto, está entusiasmado», reconoció el Vasco después del partido. Una declaración que habla bien del entrenador: asumir el error cuando el resultado ya está a favor cuesta menos, pero hacerlo con esa claridad igual tiene valor.

Velasco viene construyendo su lugar de a poco. El extremo por el que Juan Román Riquelme desembolsó 10 millones de dólares lleva ocho partidos con Arruabarrena en el banco y ya convirtió tres goles: ante Sarmiento, Newell’s y ahora Recoleta. El ex Independiente se transformó en una pieza fija de la rotación, casi un jugador número 12 que el Vasco tiene muy en cuenta aunque no siempre lo ponga desde el inicio.

El momento no podría ser más oportuno. Boca visita este domingo a Racing en Avellaneda en un clásico que siempre tiene su propia temperatura, y el equipo llega con algunas bajas: Leandro Paredes no estará disponible, y el cuerpo técnico también evalúa las cargas de jugadores como Leonel Flores, quien ya fue preservado en la Sudamericana. En ese escenario, Velasco vuelve a levantar la mano, y esta vez con chances reales de arrancar desde el primer minuto.

La historia de Velasco en Boca tuvo sus turbulencias: llegó con una inversión enorme, tardó en encontrar continuidad y pasó por momentos de invisibilidad que generaron dudas razonables. Que hoy el propio DT reconozca públicamente que fue injusto con él es una señal de que la relación entre jugador y cuerpo técnico está en su mejor momento. El desafío ahora es dar el salto definitivo: dejar de ser la solución desde el banco y empezar a pelear de verdad por un lugar entre los once titulares.

Fuente: Olé (ole.com.ar)