Merentiel respondió con goles ante la llegada de Valencia
Foto: Olé
A veces, la competencia es el mejor despertador. Miguel Merentiel venía atravesando uno de esos momentos que incomodan a cualquier delantero: seis partidos consecutivos sin convertir, actuaciones sin peso y cuestionamientos que crecían partido a partido. Justo en ese contexto aterrizó Enner Valencia en Boca, con chapa de goleador internacional y hambre de titularidad. La respuesta de la Bestia no se hizo esperar: dos partidos, dos goles.
El primero llegó ante Platense, cuando Boca perdía en Vicente López y la noche se ponía complicada. Merentiel apareció dentro del área, controló orientado para acomodarse la pelota, dejó en el camino al arquero y definió con el arco vacío. Gol, empate y desahogo. Pero faltaba algo más contundente. En Paraguay, frente a Recoleta por la Copa Sudamericana, construyó una verdadera obra individual: esquivó una patada en el salto, metió un caño para continuar la jugada y, cuando quedó mano a mano con el arquero, sacó una definición exquisita haciendo picar la pelota contra el piso para que pasara por encima, al mejor estilo Mesut Özil. Un golazo que confirmó que la aparición ante Platense no había sido un alivio aislado.
Durante todo ese período difícil, hubo alguien que nunca dejó de sostenerlo: Rodolfo Arruabarrena. El Vasco lo bancó públicamente y con sus decisiones, explicando además que le estaba pidiendo cumplir una función que no es la que mejor se adapta a sus características. Y es que durante buena parte de sus tres años y medio en Boca, Merentiel estuvo acostumbrado a moverse alrededor de una referencia ofensiva: lo hizo junto a Darío Benedetto, Edinson Cavani, Milton Giménez o Adam Bareiro. Ahora le toca ser él esa referencia, con todo lo que eso implica.
«Y Migue, ¿qué voy a decir? Es eso, ahora se le está abriendo el arco y es importante. Está cumpliendo una función que le va sacando más rédito. Sé lo que se esfuerza y le está respondiendo al técnico«, destacó Arruabarrena después de la clasificación.
Los números también explican por qué el Vasco nunca dejó de confiar: Merentiel lleva 59 goles en 174 partidos con Boca. Su producción había disminuido durante este 2026, pero lentamente empieza a reencontrarse con aquello que siempre lo distinguió.
La competencia que llegó desde Ecuador
Y todo ocurre justo cuando apareció Enner Valencia. El ecuatoriano llegó con la expectativa de transformarse en ese centrodelantero que Boca necesitaba y con recorrido suficiente como para discutir inmediatamente un lugar entre los titulares.
La competencia incluso ya tuvo su primera imagen. Valencia debutó ante Recoleta en Paraguay y el futbolista al que reemplazó durante el segundo tiempo fue, justamente, Merentiel.
Arruabarrena, sin embargo, evitó plantearlo como un cambio de mando automático. La llegada del ecuatoriano no borra a la Bestia. Aunque inevitablemente eleva la exigencia: ya no alcanza únicamente con el esfuerzo, la movilidad y cumplir la función táctica que necesita el entrenador. También hacen falta goles.
Y Merentiel parece haber entendido rápidamente el mensaje. Después de seis partidos sin convertir, hizo dos consecutivos. Recuperó confianza, volvió a ser determinante y empezó a defender su lugar de la mejor manera que conoce un delantero. Su respuesta, por lo visto, fue contundente.
Fuente: TyCsports.com