Boca goleó a Recoleta pero no hay que volverse loco

Jugadores de Boca Juniors celebrando un gol en la Copa Sudamericana ante Recoleta

Foto: TyC Sports

Cuatro goles, contundencia y un equipo que parece haber encontrado una identidad. Boca goleó a Recoleta en la Copa Sudamericana con una autoridad que hacía tiempo no se veía, y el resultado dejó una imagen positiva que, sin embargo, hay que saber leer con mesura. El propio Rodolfo «El Vasco» Arruabarrena fue el primero en bajarle los decibeles a la euforia: «Calma que todavía no le ganaron a nadie», fue el mensaje implícito del entrenador hacia el Mundo Boca.

El Ruso y Merentiel volvieron a marcar, y el equipo mostró un nivel que contrasta con aquel Boca pastoso de semanas atrás, ese que toqueteaba sin pasar la mitad de la cancha y desesperaba a la hinchada. Ahora hay una idea de juego clara, varios jugadores levantaron sus niveles y la sensación que deja el equipo es que en cualquier momento puede hacerte un gol. Boca también sabe elegir los momentos: tiene la pelota cuando hay que enfriarla y aprieta el acelerador cuando el partido lo pide. Eso es madurez táctica, y es mérito del trabajo del Vasco.

Pero el pedido de calma del técnico es absolutamente sensato, y hay que escucharlo. Recoleta no le había recibido cuatro goles en ningún otro partido del torneo: el resultado dice tanto del nivel de Boca como de las limitaciones del rival. No hay que volverse loco por esto porque falta ganar seguido en el campeonato local, porque falta ser un equipo más confiable defensivamente, al que no le hagan goles con la facilidad que ocurre y que no empiece tantas veces perdiendo los partidos. Eso no puede pasarle a un equipo con pretensiones reales.

La historia reciente de Boca enseña que los picos de euforia desmedida suelen anteceder a decepciones. El Xeneize está en construcción, como reconoce el propio cuerpo técnico, y eso implica que habrá derrotas y momentos difíciles en el camino. Lo valioso de este proceso es que hay una dirección clara, un DT que armó rápidamente un equipo competitivo y jugadores que responden. Pero el verdadero examen llegará en el torneo local, donde la regularidad es la única moneda que vale. Por ahora, a disfrutar la goleada con los pies en la tierra.

Fuente: TyC Sports (Rodolfo Cingolani)