Boca suspendió entrenamiento en Chile por el clima

Jugadores de Boca Juniors entrenando en instalaciones cubiertas en Chile ante el mal clima previo al partido ante Newell's

Foto: Olé

El clima no perdonó. La niebla, las tormentas y los vientos fríos que azotaron Rancagua este viernes obligaron al cuerpo técnico de Boca a modificar sobre la marcha la planificación de entrenamiento que tenía prevista para la mañana. El estadio municipal de Rancagua, donde iba a practicar el grupo que no sumó minutos ante O’Higgins, quedó descartado y hubo que buscar una alternativa de urgencia.

La solución que encontró Rodolfo Arruabarrena fue dividir el trabajo en dos grupos. Los jugadores que tuvieron participación en el partido ante O’Higgins realizaron su práctica directamente en el hotel, mientras que quienes no sumaron minutos —entre ellos Ángel Romero y Milton Giménez— se trasladaron a la Arena Monticello, un estadio cerrado ubicado a apenas 500 metros de la concentración, donde pudieron trabajar con mayor comodidad pese al temporal. Una solución práctica para no perder ni un día de preparación.

La decisión de no regresar a Buenos Aires entre el partido copero y el viaje a Rosario fue del propio Vasco, quien planificó que el plantel viajara directamente desde Chile hasta la ciudad santafesina. Luego de la práctica matutina, el equipo partió pasado el mediodía rumbo a Rosario, donde tendrá un último entrenamiento este sábado antes de enfrentar a Newell’s el domingo a las 17. El partido ante la Lepra es clave: Boca necesita revertir la imagen que dejó en la primera fecha del Clausura, cuando cayó goleado ante Riestra, y sumar de a tres para acomodarse en la tabla.

Vale recordar que el contexto climático no es solo un problema en Chile: la provincia de Santa Fe también registra alerta amarilla, por lo que habrá que seguir de cerca las condiciones en Rosario de cara al domingo. El Xeneize llega con el ánimo mezclado: la clasificación ante O’Higgins en la Copa Sudamericana fue un alivio, pero el propio Arruabarrena reconoció que no le gustó la manera. Ahora el foco está puesto en el torneo local, donde Boca no puede darse el lujo de seguir cediendo puntos si quiere pelear arriba en el Clausura.

Este tipo de imprevistos logísticos, aunque menores, ponen a prueba la capacidad de adaptación del cuerpo técnico. En ese sentido, la respuesta del Vasco fue rápida y sin drama: ajustar, resolver y seguir. Boca tiene historia de sobra para saber que los partidos importantes no esperan al clima, y el duelo ante Newell’s en el Coloso del Parque es una de esas citas que el equipo no puede llegar sin ritmo ni concentración. La semana atípica —con viaje, Copa y cambio de sede de entrenamiento— será la excusa perfecta si algo sale mal, pero también puede ser el punto de inflexión si el equipo responde en el campo.

Fuente: Olé (ole.com.ar)