Boca y su exilio: dos años sin La Bombonera

La Bombonera vista desde adentro con tribunas parcialmente vacías durante el exilio de Boca en los años 80

Foto: TyC Sports

¿Sabías que La Bombonera estuvo a punto de derrumbarse y hasta de ser rematada? No es un dato menor para entender lo que significa el actual exilio xeneize en la cancha de Huracán. Hoy, con Boca obligado a jugar de local en Parque de los Patricios frente a Estudiantes por un resembrado del césped, vale la pena recordar que esto ya ocurrió antes, y de una manera mucho más dramática.

Entre agosto de 1983 y julio de 1985, el Xeneize vivió uno de los períodos más angustiantes de su historia institucional. En ese lapso, de los 39 partidos que le correspondía disputar como local, en 36 de ellos la dirigencia debió alquilar siete estadios diferentes: Vélez (12 veces), River (7), Atlanta (7), Huracán (6), Gimnasia La Plata (2), Ferro (1) y Sarmiento de Junín (1). El detonante inicial fue una tragedia: el asesinato de Roberto Basile, hincha de Racing, quien murió antes del clásico del 3 de agosto de 1983 por el impacto de una bengala lanzada desde la barra brava local que cruzó los 100 metros del estadio hasta la popular visitante. La AFA suspendió La Bombonera por cinco fechas, pero lo que vino después fue mucho peor.

Los problemas estructurales del estadio resultaron ser gravísimos. Federico Polak, quien sería interventor del club a fines de 1984, lo dejó escrito en su libro Armando a Macri: inspecciones detectaron fallas severas en la estructura, al punto de que un recital de Kiss, anunciado para agosto de 1983, nunca se concretó. «El estadio no hubiera resistido: se habría caído», escribió Polak. Clarín publicó en diciembre de 1984: «Si se sacan las estructuras, a Boca se le cae el estadio». La situación llegó a un extremo insólito: La Bombonera estuvo a punto de ser rematada por una deuda con el club uruguayo Wanderers, que reclamaba el dinero por la venta del mediocampista Ariel Krasouski en 1981. Fue el propio Polak quien frenó la subasta con una frase que quedó para la historia: «La Bombonera es Boca y Boca es la Bombonera».

En ese período de peregrinación, Boca vivió situaciones de todo tipo: fue local de un superclásico en el Monumental de River, recibió a Huracán en Sarmiento de Junín y mandó a Central a la B jugando en la cancha del propio Huracán. El regreso definitivo llegó el 6 de julio de 1985, con un 3 a 1 ante Racing de Córdoba, casi dos años exactos después del inicio del exilio. La tercera bandeja seguía cerrada, pero la casa era la casa.

El episodio actual —jugar en Huracán por el resembrado del césped— es apenas un inconveniente menor comparado con aquella odisea de los 80. Sin embargo, sirve para recordar que La Bombonera no es solo un estadio: es una identidad. Cada vez que Boca se aleja de La Ribera, algo falta. Y cada vez que vuelve, algo se completa. Con los proyectos de remodelación que se vienen anunciando en los últimos meses, incluida la posibilidad de un techo que ya se mencionaba en 1985, la historia de la relación entre el club y su estadio sigue escribiéndose. Fuente: TyC Sports.