Boca acelera por el Chimy Ávila tras confirmar a Valencia
Foto: Olé
La delantera de Boca no para de moverse. Apenas se confirmó la llegada de Enner Valencia, el club xeneize aceleró las negociaciones por un segundo delantero: Ezequiel «Chimy» Ávila, el rosarino que quedó libre tras la rescisión de su contrato con el Real Betis en junio pasado.
Las charlas ya comenzaron y desde el entorno del jugador, que reside actualmente en España junto a su mujer y sus tres hijos, la señal es clara: «Se vuelve enseguida si hay acuerdo». La frase que resuena en el predio de Ezeiza desde la previa del partido ante Newell’s es elocuente: «Ojalá lo cerremos». El Vasco Arruabarrena había pedido refuerzos en ataque en reiteradas ocasiones, especialmente tras la baja de Adam Bareiro, y con Valencia como el «nueve, nueve» ya asegurado, le dio luz verde a la operación por el Chimy.
El vínculo de Ávila con Boca no es nuevo ni superficial. El delantero hizo parte de sus inferiores en el club, compartiendo la categoría 1994 con Leandro Paredes, hoy figura del plantel profesional. «Tiene sentido de pertenencia, sabe lo que es ese mundo. Lo conoce y no le pesaría», describían desde adentro ya en enero, cuando el Xeneize se interesó por primera vez en su ficha, aunque en ese momento el contrato con Betis —que vencía en diciembre de 2026— tenía costo. Ahora la situación cambió: está libre y disponible.
Sin embargo, Boca no tiene el camino despejado. Rosario Central también presentó una propuesta importante y tiene sus propios argumentos: el Chimy nació en Rosario, el Canalla es «su casa» según quienes lo conocen, y además tendría la chance de jugar la Copa Libertadores y compartir plantel con su hermano Gastón Ávila, también ex Boca. Pese a todo, la prioridad del jugador parece apuntar hacia La Bombonera: cumplir el sueño de vestir la azul y oro en Primera es la ilusión que mueve la aguja.
Que Boca salga a buscar un segundo delantero libre de contrato, con pasado en inferiores y hambre de revancha en Europa, dice mucho del momento institucional que vive el club bajo la conducción de Juan Román Riquelme. No es la primera vez que el Xeneize apuesta por jugadores con vínculo emocional con la camiseta, y esa estrategia suele dar resultados. Si el Chimy llega, Arruabarrena tendría una delantera con Valencia como referencia y Ávila como socio dinámico, una combinación que podría darle al equipo la variedad ofensiva que le faltó en el arranque del semestre.
Fuente: Olé (ole.com.ar)