Boca, el único grande sin crisis en Argentina
Foto: Olé
En el fútbol argentino de este segundo semestre de 2026, hay un solo grande que puede darse el lujo de mirar el horizonte con tranquilidad: Boca Juniors. Mientras sus rivales históricos apagan incendios, en el predio de Ezeiza reina una calma que hacía tiempo no se respiraba. El objetivo que se trazó Rodolfo Arruabarrena es claro: sostener y profundizar una transformación que permita cortar una racha de más de tres años sin títulos.
El triunfo 3-1 ante Recoleta en la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana no fue solo un resultado positivo: fue la confirmación de una tendencia. Boca juega cada vez mejor y hay consenso popular en que es el equipo grande que mejor fútbol propone hoy en la Argentina. A eso se suma una levantada en el Torneo Clausura que le permitió acomodarse tras un inicio irregular, y la continuidad en la Copa Argentina, donde espera por los octavos de final frente a Vélez. Por primera vez en mucho tiempo, el Xeneize transmite la sensación de ir encontrando una identidad definida y pelea en todos los frentes al mismo tiempo. No es poco.
Gran parte de esa mejora se explica por el funcionamiento del mediocampo. Leandro Paredes, campeón del mundo, es el faro futbolístico del equipo y elevó el rendimiento colectivo de manera notoria. Milton Delgado y Ascacibar aparecen como el complemento ideal: dinámica, recuperación y llegada al área rival. A su lado crecen dos de las apariciones más prometedoras del fútbol argentino: Tomás Aranda y Leonel Flores, juveniles que juegan con una personalidad impropia para su edad. En cuanto a los refuerzos, Sebastián Villa viene de su mejor partido —fue clave en la remontada ante Recoleta— y Lozano recibió elogios del propio Vasco. Además, se espera la incorporación de Enner Valencia para sumar jerarquía al ataque.
El contraste con los otros cuatro grandes no puede ser más marcado. River atraviesa una de las crisis deportivas más profundas de su historia moderna: después de invertir millones de dólares en refuerzos, encadenó una serie de derrotas inédita en 120 años de historia, quedó último y sin goles en su zona del campeonato y arrancó el semestre con una eliminación en la Copa Argentina ante Aldosivi. Independiente, sin título local desde 2002, se quedó sin entrenador en medio de conflictos internos. Racing vive tensión institucional con cuestionamientos crecientes hacia Diego Milito, agravados por los insultos que recibió en el último partido como local. Y San Lorenzo sigue atrapado en una larga crisis económica y deportiva, último en su zona y con episodios de presión de la barra hacia el plantel.
Claro que en el fútbol —y mucho más en el Mundo Boca— una o dos derrotas pueden cambiar el clima de un día para el otro. El sábado el Xeneize necesita la segunda victoria en cinco fechas del Clausura para acomodarse en la tabla, y el martes debe sellar la clasificación a cuartos de la Sudamericana en Paraguay. Los desafíos son inmediatos. Pero lo que está construyendo Arruabarrena tiene una base que no se veía hace rato: un mediocampo con jerarquía y juventud, refuerzos que se van integrando y una identidad de juego que empieza a ser reconocible. En un fútbol argentino convulsionado, Boca es hoy el único grande que puede disfrutar del sol. Y eso, para el hincha xeneize, vale oro.
Fuente: Olé (ole.com.ar)