Boca te puede sacar el abono por una selfie en la Bombonera
Carlos Kai Molineli y Matías Castillo, de Los Displicentes, dos youtubers que reaccionan a los partidos de Boca.
Sacar el celular en la Bombonera para tirarte una selfie con la camiseta de Boca podría convertirse, de acá en más, en un dolor de cabeza. El club aprobó un nuevo Reglamento de Abonos que, entre otros cambios, prohíbe a los socios generar contenido para redes sociales desde la ubicación de su abono, y la medida ya abrió una polémica que va mucho más allá de los videos filmados desde la tribuna.
La modificación fue anunciada junto con la eliminación del filtro de asistencia para los socios y comenzará a regir desde el próximo partido como local, ante Lanús, el viernes 28 de agosto. Desde entonces, los abonados deberán confirmar su presencia con hasta un día de anticipación, y Boca permitirá designar hasta seis socios autorizados para usar cada ubicación.
El punto que encendió la discusión está en el artículo 7 del Reglamento de Abonos, en el apartado de obligaciones y prohibiciones: «Se encuentra prohibido generar contenido para redes sociales, efectuar transmisiones radiales, televisivas y/o de cualquier tipo desde la ubicación de su abono. El Club podrá autorizar dicha situación de manera excepcional». La norma también habilita a Boca a dar de baja el abono ante un incumplimiento, sin derecho a indemnización, y a pedir la intervención del Tribunal de Disciplina.
Ahí entró en escena Andrés Gil Domínguez, uno de los constitucionalistas más reconocidos del país y autodeclarado «fanático de Boca». En un extenso posteo sostuvo que el reglamento tiene «algunos requisitos irrazonables», pero apuntó especialmente contra la restricción sobre contenido en redes: para él, esa cláusula «colisiona frontalmente» con la libertad de expresión protegida por el artículo 14 de la Constitución Nacional y por el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que reconoce el derecho a buscar, recibir y difundir información e ideas por cualquier medio.
El abogado no niega que Boca pueda poner reglas dentro de su estadio: reconoce que el club tiene intereses legítimos para proteger sus derechos comerciales y audiovisuales, y que podría prohibir razonablemente que alguien transmita el partido en vivo, reproduzca sistemáticamente las imágenes o monte una cobertura profesional desde su butaca. El problema, dice, es que el reglamento usa una fórmula mucho más amplia: «generar contenido para redes sociales». Bajo esa letra, según sus ejemplos, podrían entrar una foto de la Bombonera, una selfie, un video de la hinchada, un comentario sobre una jugada, una crítica a un futbolista o hasta un posteo contando que estás en la cancha.
Gil Domínguez resumió el combo como «una combinación delicada para la libertad de expresión: prohibición general + autorización excepcional + ausencia de criterios + posibilidad de sanción». Y fue más allá: si perder el abono puede aplicarse por un simple posteo, el miedo a esa sanción puede empujar a los propios hinchas a autocensurarse, lo que en términos jurídicos se conoce como chilling effect. También planteó un escenario más picante todavía: si el club autoriza a algunos influencers y les niega el permiso a otros según el contenido o el punto de vista de sus publicaciones, podría aparecer un problema de discriminación por las ideas expresadas.
Más allá de la letra fría del reglamento, la polémica toca un nervio sensible para cualquier bostero: hoy buena parte de la experiencia de ir a la cancha pasa por compartirla, ya sea con una foto para el grupo de amigos o con el video que después reproducen youtubers como Los Displicentes. Boca tiene motivos de sobra para cuidar sus derechos de transmisión y ordenar el uso de las plateas, pero una prohibición tan amplia y sin criterios claros deja en manos de la dirigencia decidir, caso por caso y sin reglas explícitas, qué hincha puede compartir su domingo en la Bombonera y cuál se queda sin abono por hacerlo.
Fuente: Clarín.