Traverso y la verdad del conflicto de Boca en 2001

Cristian Traverso con la camiseta de Boca Juniors durante la Copa Libertadores 2001

Foto: Olé

No fueron los premios impagos. Esa es la corrección que Cristian Traverso decidió hacer públicamente, a 25 años de una de las series más épicas de la historia de Boca en la Copa Libertadores. El ex defensor xeneize publicó un video en su cuenta de Instagram para poner en orden un relato que, según él, se distorsionó con el tiempo y hoy circula como verdad establecida.

La versión más difundida durante años señalaba que la tensión previa a la semifinal de 2001 ante Palmeiras había surgido por deudas de premios. Sin embargo, Traverso fue contundente: «En aquella oportunidad de la semifinal del 2001 contra Palmeiras tuvimos una disputa con la dirigencia o con algunos dirigentes. Y no fue como por ahí informan, que eso fue porque se debían premios atrasados». Según explicó, el verdadero foco del conflicto era el reparto de los ingresos que generaba la propia campaña continental. Aquel plantel, que venía de conquistar la Libertadores 2000 y la Copa Intercontinental ante el Real Madrid en Japón, consideraba que era socio del club tanto en las victorias como en las derrotas. El problema era que, si Boca quedaba eliminado ante Palmeiras, los jugadores dejaban de percibir esos ingresos. «Si nosotros perdíamos, nos quedamos afuera y ahí no éramos socios. Es decir, todo lo que recaudaba el club iba a ser solamente para el club. Pero claro, nosotros lo consideramos injusto porque éramos socios en las buenas y en las malas», detalló.

Traverso también apuntó contra otra teoría que ganó popularidad con los años: que aquella pelea interna había funcionado como combustible anímico para eliminar a Palmeiras. «No es verdad que nosotros ganamos porque ese episodio nos motivó. No sean boludos, no se coman esa galletita. Nosotros ganamos porque teníamos huevo, teníamos un equipo que iba al frente y además teníamos que luchar contra nuestra propia dirigencia», disparó sin filtros. Aquel equipo de Carlos Bianchi empató 2-2 en el Parque Antártica y avanzó por penales con una actuación histórica de Oscar Córdoba. Días después, el plantel conquistaría una nueva Libertadores venciendo al Cruz Azul.

Pero la clasificación no terminó cuando Córdoba atajó el último penal. El vestuario de Boca se transformó en una celebración con tono de protesta. Las cámaras registraron a prácticamente todo el plantel cantando contra la dirigencia, con Mauricio Serna y Jorge Bermúdez entre los principales protagonistas. «Salvestrini botón, vos sos hincha de River…» fue uno de los cantitos que se escucharon aquella noche. También apareció otro más directo: «Boca va a salir campeón, el día que se vayan todos los hijos de puta de la Comisión». Y, en medio del festejo, también se escuchó el reclamo que durante años quedó asociado al episodio: «Paguen los premios». Los jugadores habían preparado remeras blancas con mensajes especiales: Serna lució una que decía «Paguen y cállense», mientras que otras tenían frases como «Salvestrini al psicólogo» y «Salvestrini, cerrá el orto». La imagen de aquel vestuario quedó como una de las postales más fuertes de la relación entre ese plantel y la dirigencia de Mauricio Macri.

«Porque a la historia se la respeta, a la historia hay que cuidarla», cerró Traverso. Y con esas palabras volvió a poner sobre la mesa una de las internas más recordadas de la era dorada de Boca. Lo que queda claro, más allá de los matices del conflicto, es que aquel plantel de Bianchi tenía una identidad colectiva tan fuerte que ni la pelea con la propia dirigencia pudo frenarla. Ese grupo de jugadores que discutía contratos y salía a la cancha a ganar igual es parte del ADN de lo que significa Boca en la Copa Libertadores: un club que puede estar en llamas por dentro y aun así ser campeón.

Fuente: Olé (ole.com.ar)