Haalandcibar: Ascacibar y su apodo en Boca

Santiago Ascacibar con la camiseta de Boca Juniors celebrando un gol

Foto: Olé

Cinco goles en diez partidos con Rodolfo Arruabarrena en el banco. Ese número, inusual para un volante de marca que construyó su carrera a pura recuperación e intensidad, le valió a Santiago Ascacibar un apodo que nadie esperaba: Haaland. Sí, como Erling Haaland, el gigante noruego del Manchester City y uno de los mejores delanteros del mundo. El mote nació en el vestuario xeneize y el propio Ruso lo confirmó con humor: «Los chicos me lo dicen jodiendo. Cuando pateamos en las prácticas, ahí me dicen Haaland».

Las diferencias entre ambos son, claro, enormes. Haaland tiene 26 años, mide 1,95 metro y acumula 299 goles en 386 partidos. Ascacibar tiene 29, mide 1,70 metro y suma 28 goles en 365 encuentros a lo largo de su carrera. Sin embargo, su presente en Boca cambia la perspectiva: lleva ocho goles en 28 partidos con la camiseta azul y oro, un promedio goleador superior al que tenía en Estudiantes, donde Eduardo Domínguez ya había empezado a potenciar esa llegada al área. «La verdad es que venía haciéndolo varios años atrás con Eduardo en Estudiantes. Lo que sucede es que a veces llegaba y no se daba. Ahora es como que se abrió el arco y hay que seguir aprovechándolo», explicó el Ruso tras la goleada ante Recoleta.

Y hay un dato que alimenta todavía más el juego: en el período post Mundial, Ascacibar le gana a Haaland en goles. El Ruso convirtió cinco desde la Copa del Mundo, mientras que el noruego no pudo marcar en el único partido que disputó desde entonces, la derrota por 3-0 ante Arsenal en la Community Shield. Ante eso, el propio Ascacibar respondió entre risas cuando le preguntaron quién estaba mejor: «¿Quién está mejor, Haaland o Ascacibar? No, no, Haaland, Haaland».

Más allá de los números, también hay parecidos visuales y sentimentales. El look de Ascacibar, con el pelo atado y rapado a los costados, tiene algo de vikingo, y en algunas ocasiones también usó trenzas, un estilo que se le vio a Haaland. Además, ambos comparten un fanatismo por Boca y por Diego Maradona: el Ruso lo lleva tatuado en la piel, mientras que al noruego se lo ha visto más de una vez con la camiseta azul y oro, incluso con la 10 de Maradona en la espalda. Otro punto curioso: tanto Santiago como Erling Braut tienen cuatro hermanos, aunque en el caso de Haaland la composición familiar incluye una hermana, un hermano directo y dos hermanastras por el segundo matrimonio de su padre, Alf-Inge.

Y por si faltaba algo para cerrar el círculo, los dos ya se vieron las caras dentro de una cancha. Fue en Alemania, cuando Ascacibar jugaba en el Hertha Berlín y Haaland estaba en el Borussia Dortmund. Se enfrentaron por la Bundesliga en la temporada 2021/22, con ambos como titulares. El saldo quedó repartido: una victoria para el equipo del Ruso por 3-2 y luego una derrota por 2-1, con un gol de Haaland en ese segundo cruce.

Lo que está pasando con Ascacibar en este Boca de Arruabarrena es uno de los fenómenos más interesantes del semestre. El Ruso llegó con el perfil del volante destructor, el que corta, presiona y le da equilibrio al equipo, y de a poco fue transformándose en una pieza con llegada y olfato goleador. Para un mediocampo que históricamente le costó encontrar goles desde adentro, tener a un jugador de sus características aportando en esa faceta es un lujo. El apodo es una broma del vestuario, sí, pero también es el reflejo de una evolución real que ilusiona a todo el mundo xeneize.

Fuente: Olé (ole.com.ar)