Boca ganó de visitante en copa por primera vez desde 2020

Sebastián Villa celebra un gol de Boca Juniors en el partido ante Recoleta por la Copa Sudamericana en Paraguay

Foto: AP

Había una deuda que dolía y que pocos se animaban a mencionar en voz alta: Boca no ganaba como visitante en una serie de eliminación directa internacional desde el 2 de diciembre de 2020. Más de cuatro años y medio de empates, penales y derrotas fuera de casa en torneos Conmebol. Hasta este martes, cuando el equipo de Rodolfo Arruabarrena aplastó 4-0 a Recoleta en Paraguay y saldó esa cuenta pendiente de una vez por todas.

La última vez que el Xeneize había ganado de visitante en un mata-mata copero fue en una noche lluviosa en Porto Alegre, el mismo día en que el mundo del fútbol lloraba la muerte de Diego Maradona. El equipo dirigido por Miguel Ángel Russo venció 1-0 a Inter de Porto Alegre con un gol de Carlos Tevez, quien además le dedicó el tanto a Diego con un homenaje que quedó grabado en la memoria xeneize. Desde entonces, nada: empates 0-0 ante Nacional en Montevideo, ante Racing en el Cilindro, ante Palmeiras en Brasil; caídas ante Atlético Mineiro, Cruzeiro, Alianza Lima y O’Higgins. Siempre el mismo patrón: Boca no ganaba afuera y dependía de los penales o de lo que hacía en La Bombonera para seguir con vida.

El recorrido de esa racha es un resumen de la montaña rusa copera que vivió el club en los últimos años. En 2021, la eliminación ante Atlético Mineiro con el VAR anulando un gol xeneize y los incidentes en los vestuarios. En 2023, la épica Libertadores con Sergio Romero como héroe en tres tandas de penales, llegando a la final sin ganar un solo partido fuera de casa en la fase eliminatoria. En 2024, la Sudamericana con la caída ante Cruzeiro en Brasil y, peor aún, la fatídica derrota ante Alianza Lima en la previa de la Libertadores. Ya en esta edición de la Sudamericana, el susto ante O’Higgins en Chile, avanzando nuevamente desde los doce pasos.

Por eso el 4-0 en Paraguay tiene una dimensión que va más allá de los tres puntos o la clasificación a cuartos. Boca jugó con autoridad, nunca sufrió pese a que ya traía el 3-1 de la ida, y cerró el partido sin recibir goles. Eso, en el contexto de todo lo que arrastró el equipo en los últimos años fuera de casa, es un dato que ilusiona. Ahora viene San Pablo en cuartos, un rival de peso en el continente, y el Xeneize llega con otra energía, con la sensación de que algo se desbloqueó.

Lo que este resultado representa para el grupo de Arruabarrena no es menor: ganar de visitante en copa es una de las asignaturas que más le había costado al Boca reciente, y hacerlo con semejante contundencia —cuatro goles, cero en contra— manda una señal clara al resto de los equipos que siguen en la Sudamericana. El Xeneize no solo clasificó: recuperó algo que había perdido hace tiempo, esa capacidad de ir a la cancha del rival y resolver. Si eso se sostiene en el cruce ante San Pablo, la ilusión de ir por el título tiene bases mucho más sólidas.

Fuente: Olé (ole.com.ar)