Los errores tontos de Boca que Arruabarrena quiere erradicar

Rodolfo Arruabarrena gesticulando en el banco de suplentes de Boca Juniors durante un partido

Foto: TyC Sports

«Qué gol pelotudo». La frase de Rodolfo Arruabarrena, dicha en caliente mientras se daba vuelta hacia el banco tras el empate de Matías Cóccaro para Newell’s, resume con brutal honestidad un problema que Boca arrastra desde hace meses y que ya le costó eliminaciones dolorosas. No es un diagnóstico nuevo: es una herida que se repite, partido a partido, en los momentos más inconvenientes.

El repaso del 2026 es lapidante. En la Copa Libertadores, Adam Bareiro fue expulsado en Belo Horizonte ante Cruzeiro cuando el partido estaba abierto, y Boca cayó 1 a 0 con diez. Una semana después, en Guayaquil, Santiago Ascacíbar vio la roja por una patada en la cabeza de Milton Céliz y el resultado fue idéntico: derrota 1 a 0 ante Barcelona de Ecuador. Jugar con uno menos desde el primer tiempo como visitante en dos partidos consecutivos de Copa Libertadores es, sencillamente, suicida. La eliminación del Grupo D tuvo múltiples causas, pero esas dos expulsiones fueron determinantes.

En el Torneo Apertura, la historia no fue diferente. Ante Huracán en los octavos de final, una desinteligencia entre Leandro Brey y Milton Delgado le regaló el primer gol a Leonardo Gil. Boca lo empató con un tanto de carambola de Milton Giménez y llegó al alargue, pero Lautaro Di Lollo cometió dos penales y el Xeneize quedó afuera. «Regalamos tres goles, no merecimos ganar. Quedamos afuera por culpa nuestra», reconoció Juan Román Riquelme en diálogo con TyC Sports. Ya con Arruabarrena en el banco, la goleada ante Deportivo Riestra dejó a la defensa y al arquero Álvaro Montero bajo la lupa. Luego, ante O’Higgins en Rancagua, Nicolás Figal despejó hacia el centro y le dejó la pelota servida a Francisco González, quien igualó la serie con un gol de lateral y forzó los penales. Boca clasificó, pero Riquelme volvió a la carga: «No te pueden hacer un gol de lateral. Si te hacen un gol de lateral es porque no lo has hecho bien».

Ante Newell’s, cuando el equipo estaba cómodo y ganando, se repitió el patrón: otro gol de lateral para el empate de Cóccaro y luego Luca Regiardo lo dio vuelta con un golazo. «Son situaciones que se repiten. Cometemos errores que nos cuestan muy caro, errores tontos y se nos puso el partido en contra. No podés jugar 65/70 minutos y tener este tipo de distracciones en este nivel», afirmó Arruabarrena en conferencia de prensa, en sintonía con lo dicho por Riquelme días antes: «A veces se te escapan cosas importantes por distracciones muy chiquititas».

El problema de fondo es de concentración y mentalidad competitiva. Boca tiene plantel para pelear en los tres frentes que le quedan en este semestre, y el propio Arruabarrena lo sabe: su trabajo más urgente no es solo el esquema táctico, sino convencer a sus jugadores de que en el fútbol de alto nivel los detalles son todo. La historia reciente del club muestra que cuando Boca fue grande de verdad, en las noches de La Bombonera o en las finales de Libertadores, no regalaba nada. Recuperar esa solidez mental, esa concentración de los 90 minutos, es el desafío más profundo que tiene el Vasco por delante.

Fuente: TyC Sports