Arruabarrena vs. Palermo y Cagna: reencuentro de campeones
Foto: Olé
Hay partidos que van más allá de los tres puntos. El de este sábado en Vicente López, entre Platense y Boca por la quinta fecha del Clausura, tiene un condimento que pocas veces se da en el fútbol argentino: tres protagonistas de una de las épocas más gloriosas del Xeneize se reencontrarán en bancos opuestos. Rodolfo «El Vasco» Arruabarrena conducirá a Boca; Martín Palermo y Diego Cagna estarán al frente del Calamar.
La historia entre ellos arranca en el frío invierno de 1998, en la pretemporada que Carlos Bianchi organizó en Tandil para armar el equipo que cambiaría la historia del club. Cagna fue el capitán y líder futbolístico de aquel plantel. Arruabarrena se adueñó del lateral izquierdo. Palermo, el goleador implacable que con el tiempo se convertiría en el máximo artillero de la historia xeneize. Juntos levantaron los títulos locales de 1998 y 1999 y fueron parte del inicio del ciclo internacional que llevaría a Boca a conquistar América.
Pero la relación no terminó en La Bombonera. En noviembre de 1999, Villarreal compró los pases de Cagna y Arruabarrena. El volante partió primero; el Vasco se quedó algunos meses más para disputar la Libertadores antes de instalarse en España. Un año después llegaría Palermo, y los tres coincidieron en el Submarino Amarillo durante la temporada 2000/01, cuando el club valenciano empezaba a convertirse en una verdadera colonia xeneize. Después vendrían Riquelme, Battaglia, Coloccini y los Barros Schelotto, pero Cagna y Arruabarrena fueron los que abrieron el camino. El propio Palermo lo reconoció públicamente en 2023, durante una visita a Villarreal: «Hubo otros compañeros de Boca, como el Vasco Arruabarrena y Diego Cagna, que fueron los que dieron el puntapié a la iniciativa de muchos argentinos de venir a este club».
La amistad sobrevivió a los años y a los kilómetros. Cuando le preguntaron a Arruabarrena, tras la goleada de Boca ante Recoleta por la Copa Sudamericana, si se iba a encontrar con «otro viejo amigo» —venía de cruzarse con Guillermo Barros Schelotto en Vélez—, el Vasco sonrió y respondió entre risas: «Dos viejos amigos, el otro está viejo también», incluyendo a Cagna en la broma. Con el ex volante, además, la cercanía es pública: durante su etapa como entrenador en Chile, Arruabarrena lo definió abiertamente como «amigo mío».
Durante 90 minutos cada uno defenderá intereses distintos y contrapuestos. Pero lo que este partido pone en escena es algo que el fútbol pocas veces regala: tres hombres que construyeron juntos una de las páginas más exitosas de la historia de Boca Juniors, ahora separados por una línea de cal. Para el hincha xeneize, el deseo es claro: que el reencuentro sea emotivo en lo humano y contundente en lo deportivo, con Boca sumando de a tres.
Fuente: Olé (ole.com.ar)