Ascacibar: tres goles seguidos y empate de Boca ante Vélez
Foto: Olé / Alejandro Pagni
¿Quién es el nueve de Boca en el ciclo de Arruabarrena? La respuesta, por más que suene extraña, tiene nombre y apellido: Santiago Ascacibar. El Ruso, volante de contención, volvió a aparecer dentro del área ante Vélez en el Ducó y marcó el 1-1 para el Xeneize. Tercer partido consecutivo convirtiendo. Tres goles en seis partidos del Vasco. El máximo artillero de esta etapa, aunque vista la camiseta número 25 y comparta el mediocampo con Paredes y Delgado.
El gol nació de un remate de Leonel Flores que Marchiori respondió sin poder retener. El rebote quedó servido y ahí estaba Ascacibar, con el instinto de un delantero consumado: tomó la pelota y definió por debajo de las piernas del arquero de Vélez para empatar el partido. No fue casualidad ni suerte: ya lo había hecho ante Newell’s y ante Estudiantes —justamente el club que lo formó—, siempre encontrando la manera de generarse una chance dentro del área, atacando el rebote, la segunda pelota o el espacio que dejan libre los centrales rivales.
Y por poco no fue más. Apenas cinco minutos después del empate, Ascacibar volvió a aparecer en el área, esta vez de cabeza. Ganó en las alturas, conectó el centro y la pelota pegó en el palo. El Ruso quería el 2-1 y estuvo a centímetros de conseguirlo. Todo esto mientras Enner Valencia, el flamante refuerzo, observaba desde la tribuna, y Merentiel buscaba su oportunidad dentro del campo. El goleador de Boca, paradójicamente, jugaba en el medio.
El Vasco Arruabarrena apostó por la continuidad de Ascacibar y el Ruso le devolvió la confianza de la manera más concreta posible: con goles. Ya no es solamente el volante que corre, mete y recupera; ahora también llega, define y aparece cuando el equipo más lo necesita. Los delanteros de oficio tienen el arco cerrado, pero Ascacibar parece haber encontrado la llave.
Este fenómeno no es menor en la historia reciente de Boca. Los xeneizes han tenido volantes goleadores que marcaron épocas —basta recordar a Battaglia o al propio Riquelme apareciendo en momentos clave—, pero ver a un mediocampista de contención liderar la tabla de goleadores del equipo en seis fechas habla tanto de su virtud individual como de una deuda pendiente de los delanteros. Si Valencia se incorpora al ritmo del equipo y Merentiel recupera su mejor versión, Ascacibar podría dejar de cargar ese peso solo. Pero mientras tanto, el Ruso sigue apareciendo donde más duele, y eso, para cualquier hincha de Boca, es motivo de orgullo y también de reflexión.
Fuente: Olé (ole.com.ar)