Conmebol multó a Boca y Arruabarrena por demora
Foto: Olé
Boca clasificó a la Copa Sudamericana 2026 tras superar a O’Higgins en Rancagua por penales, pero la celebración tiene un costo económico concreto: la Unidad Disciplinaria de la Conmebol sancionó al club y al técnico Rodolfo Arruabarrena por la demora en regresar a la cancha para el segundo tiempo de ese partido, disputado en Chile por la revancha del Repechaje.
El comunicado oficial de la Conmebol es claro: el Club Atlético Boca Juniors recibe una multa de USD 20.000 (veinte mil dólares estadounidenses) por infracción al artículo 5.1.11.5 numeral 2 del Manual de Clubes de la Conmebol Sudamericana 2026, que refiere exclusivamente a demoras en el ingreso a la cancha. Por su parte, Rodolfo Martín Arruabarrena es sancionado con USD 15.000 (quince mil dólares) por la misma infracción. Ambos montos serán debitados automáticamente de los ingresos por derechos de televisión o patrocinio que le corresponden al club en el certamen, lo que es el mecanismo habitual en estos casos.
Además, la resolución incluye una advertencia formal al club por infracción al artículo 5.4.2 del mismo reglamento, y deja expresamente avisados tanto a Boca como a Arruabarrena de que una reiteración de conductas similares podría derivar en sanciones más severas, conforme al artículo 27 del Código Disciplinario de la Conmebol. Vale aclarar un dato importante: hasta el momento no existe ninguna sanción por la decisión de los futbolistas de no conceder entrevistas a la transmisión oficial del partido, un episodio que también generó ruido en aquella noche en Rancagua. Ambas partes tienen siete días corridos para apelar la resolución ante la Comisión de Apelaciones, con una cuota de apelación de USD 3.000.
Más allá del impacto económico —que en términos relativos no es dramático para un club de la dimensión de Boca—, el episodio deja una señal de alerta institucional. La Conmebol no pasó por alto la actitud del plantel y del cuerpo técnico, y la advertencia explícita sobre futuras infracciones obliga al club a manejar con más cuidado su relación con el organismo continental en lo que resta de la Copa Sudamericana. Para Arruabarrena, que está construyendo su autoridad al frente del equipo, este tipo de situaciones extradeportivas son ruido que conviene evitar de cara a una competencia que Boca quiere transitar con seriedad.
Fuente: Olé (ole.com.ar)