El presidente de Recoleta quiere jugar vs. Boca
Foto: Olé
¿Un presidente de 52 años como refuerzo ante Boca en la Copa Sudamericana? La historia de Luis Vidal, mandatario de Recoleta de Paraguay —el rival del Xeneize en los octavos de final—, parece sacada de una película. Y sin embargo, es completamente real.
Vidal es abogado, empresario y futbolista amateur. Debutó en Primera División en 1994 con Sol de América, pero tuvo que elegir entre el fútbol y la carrera universitaria. Eligió el derecho, construyó su patrimonio y, a los 30 años, volvió a ponerse los botines. Jugó en el ascenso paraguayo, fue campeón como jugador y presidente junto a sus hijos, convirtió goles oficiales a los 50 años y batió un récord de longevidad en el fútbol paraguayo. Siempre fue centrodelantero.
Su sueño era retirarse jugando en Primera División. El año pasado el técnico lo llevó al banco y lo hizo ingresar apenas tres minutos antes del final. Esa imagen generó polémica en Paraguay y derivó en una norma que impide a los dirigentes jugar oficialmente. «Me quedó una espina. Quedó instalada la sensación de que había entrado solamente por ser el presidente. Eso sí me dolió mucho», le confesó a Olé. Según él, si hubiera jugado 15 o 20 minutos, nadie habría cuestionado su presencia.
Cuando se enteró de que a nivel Conmebol no existía un impedimento para actuar como jugador, intentó inscribirse como refuerzo tras la fase de grupos. El libro de pases estaba cerrado. Ahora que se reabrió, volvió a solicitarlo. La decisión final depende de la Asociación Paraguaya de Fútbol. El propio Vidal reconoce que la posibilidad es remota y fue claro: «Primero están los intereses del club, primero están los jugadores y primero está la competencia. No hay ningún deseo personal por encima de eso».
Para Boca, que llega a los octavos de la Copa Sudamericana con la ilusión de volver a brillar en el continente, el rival en el papel no genera demasiado respeto. Pero la historia de Vidal es un recordatorio de que el fútbol sudamericano siempre guarda sorpresas. El Xeneize sabe mejor que nadie que subestimar a un equipo con alma y convicción puede salir caro. Recoleta llegó hasta acá con un presidente que quiere jugar: eso ya dice bastante del espíritu de ese club.
Fuente: Olé (ole.com.ar)