El festejo del Apache de Flores y Merentiel en Boca
Foto: Olé
Un golazo desde afuera del área, un baile con historia y una actuación que ilusiona. Leonel Flores volvió a ser protagonista en el triunfo de Boca ante Recoleta por 3-1 en el Estadio Tomás Adolfo Ducó, en el marco de la Copa Sudamericana, y esta vez sumó un detalle que emocionó a más de un xeneize: el festejo fue un homenaje a Carlos «El Apache» Tevez.
El propio Flores lo explicó al retirarse del Ducó: «En la concentración Miguel me había dicho que hagamos el festejo del Apache y justo se dio». Así, el juvenil y Miguel Merentiel —quien le había dado la asistencia de taco para el gol— imitaron juntos el característico baile de Tevez, uno de los ídolos más queridos de la historia del club. Un guiño generacional que dice mucho de la cultura xeneize que se respira en el vestuario.
La actuación de Flores ante Recoleta fue completa. En el primer tiempo ya había mostrado su desfachatez encarando pese a la doble marca, en una jugada que terminó en una sucesión de palos y travesaño. Luego fue víctima del codazo sin pelota de Wilfrido Báez, acción que dejó a Recoleta con diez jugadores. Y más tarde, además del golazo, estuvo involucrado en la segunda expulsión rival: recibió un patadón de Dairon Mosquera, quien vio la segunda amarilla. Olé lo calificó con un 8, y no parece exagerado.
Lo que más llama la atención de Flores es que su rendimiento parece el de un jugador con muchos más partidos encima de los que realmente lleva desde la llegada de Rodolfo «El Vasco» Arruabarrena al banco xeneize. Tiene algo de esa desfachatez que caracterizó a los grandes encaradores de la historia del club: no le teme al uno contra uno, pisa la pelota, busca ser picante cada vez que recibe. Una actitud que recuerda, justamente, a los primeros pasos de Tevez en Boca.
El resultado del 3-1 encaminó la serie para Boca de cara a la vuelta de la Copa Sudamericana. Pero más allá del marcador, lo que deja este partido es la confirmación de que Flores llegó para quedarse. Con golazo, personalidad, participación en jugadas clave y un festejo cargado de identidad xeneize, el juvenil sigue demostrando que no le pesa la camiseta azul y oro. En un club donde la presión es constante y la exigencia no da respiro, eso no es poca cosa.
Fuente: Olé (ole.com.ar)