Milton Delgado y su primer gol en Boca: de cabeza

Milton Delgado festeja su primer gol con la camiseta de Boca Juniors ante Recoleta FC en la Copa Sudamericana

Foto: EFE / Juan Ignacio Roncoroni

Setenta y un partidos. Esa es la cantidad de veces que Milton Delgado vistió la camiseta de Boca antes de poder gritar su primer gol en Primera. Y cuando llegó, llegó de la manera menos esperada: de cabeza, con el metro 66 que lo convierte en el jugador más bajo del plantel. El tanto ante Recoleta FC, en la Copa Sudamericana, fue mucho más que un gol: fue el símbolo de una transformación.

«No me imaginaba que iba a ser de cabeza, por mi estatura. Pero bueno, el otro día pegó en palo, hoy en el travesaño. Pero bueno, gracias a Dios se me dio», le contó Delgado a Olé tras el triunfo por 3-1. Y no exageraba con lo del palo y el travesaño: ante Vélez, un remate rasante desde afuera del área se fue al parante izquierdo de Marchiori; en la Copa, en el momento de mayor presión xeneize, le acertó al travesaño antes de que la pelota rebotara en la línea y volviera a tocar el marco. La suerte le debía una, y se la pagó con intereses.

El gol llegó apenas iniciado el segundo tiempo, cuando Delgado esperó en el área rival una segunda jugada, recibió el centro preciso de Sebastián Villa, saltó solo y cabeceó para poner el 2-1 parcial. El festejo fue explosivo, y tuvo un condimento especial: el capitán del equipo lo cargó en el momento de la celebración. «Lo gritábamos el gol… y él me jodía de cómo llegué ahí…», contó entre risas el volante.

Lo que hace más llamativo este momento es el contexto en el que se da. Apenas una semana atrás, Delgado había perdido su lugar en el once titular cuando el Vasco Arruabarrena apostó por un esquema súperofensivo con cuatro atacantes, dejando el mediocampo en manos de Leandro Paredes y Santiago Ascacibar. Además, trascendió un interés de otro club por su pase, lo que encendió las alarmas sobre su continuidad. Sin embargo, en tres partidos en seis días —ante Estudiantes, Vélez y Recoleta— el técnico lo reincorporó al medio y el jugador respondió de la mejor manera. «Siempre fui el mismo, sólo que me fui largando, me fui conociendo un poco más, fui aprendiendo. Y estoy llegando un poco más. Vamos creciendo, tratamos de aprender y de crecer», explicó.

La nueva versión de Delgado lo muestra más comprometido con pisar el área rival, casi como un espejo de lo que por derecha hace Ascacibar, mientras Paredes ordena y distribuye desde el eje. El mediocampo que hoy tiene Boca es uno de los más equilibrados de los últimos tiempos: con pulmones, criterio y ahora también gol. Para un volante tapón que durante años fue sinónimo de sacrificio y marca, convertirse en llegador —y goleador— es un salto cualitativo que puede cambiar su jerarquía dentro del equipo. Si Arruabarrena logra sostener este funcionamiento, Delgado tiene todo para ser una pieza clave en lo que viene.

Fuente: Olé (ole.com.ar)