Boca vs Recoleta: la revancha que no admite errores

Jugadores de Boca Juniors en el partido de ida ante Recoleta por la Copa Sudamericana

Foto: Olé

Hay partidos que deberían ser trámite y terminan siendo una prueba de carácter. La revancha de Boca ante Recoleta de Paraguay, este martes desde las 19hs en el Defensores del Chaco de Asunción, entra en esa categoría. El Xeneize llega con ventaja 3-1 de la ida, con mayoría de hinchas propios en las tribunas —se vendieron 14 mil entradas visitantes y solo quedan plateas— y con el rival obligado a arriesgar para remontar. Todo parece a favor. Pero hay un dato que cambió el color de la previa: Leandro Paredes no estará.

La baja del capitán es consecuencia directa de una decisión que hoy se paga cara: el Vasco Arruabarrena lo usó en el partido del sábado ante Platense, y esa noche lluviosa en Vicente López dejó dos bajas para la revancha —Paredes y el lateral Leandro Lozano— además de un empate que no era lo que el equipo necesitaba. La ida, jugada en cancha de Huracán, había terminado 3-1 con goles que ilusionaron, pero el propio DT de Recoleta, Jorge González, lo dijo en pleno partido —cuando su equipo ya jugaba con dos menos—: con dos goles de desventaja estaban en partido”, contemplando que aún restaba jugar la revancha.

Ante ese panorama de errores propios (fueron más de 20 minutos los que Boca jugó 11 contra 9), la obligación del Xeneize para definir la serie se multiplicó, al margen del pronóstico favorable en lo futbolístico y lo numérico.

Obligado

¿Por qué? Porque los antecedentes cercanos no le dan espacio para fallar, contemplando las sucesivas eliminaciones en materia internacional que abrieron la expectativa para que la Copa Sudamericana sea un objetivo que ya despierta ilusiones, a falta de Libertadores. Y ya se sabe, ilusión y golpe de realidad están a un paso pero sus consecuencias son bien distintas.

Ahora bien, asumiendo que la realidad será con las dos bajas que arrojó el empate en Vicente López (el capitán más el lateral Leandro Lozano), la incógnita que queda implícita por las variantes que tiene el DT es cómo suplantará a Paredes: si con un volante que supla su lugar en cancha ( ¿Camilo Rey Domenech? ¿Tomás Belmonte? ¿Williams Alarcón?) o que vuelva a su matriz ideal de equipo, esa que intentó llevar a cabo en su regreso al club.

El Vasco y su esquema ideal

Esa variante tendría que ver con el ingreso -respecto del partido de ida- de Sebastián Villa al 11completando un ataque con cuatro hombres, con Miguel Merentiel como centrodelantero, Leonel Flores por el extremo opuesto al del colombiano y Tomás Aranda como enlace.

Ese esquema 4-2-4 (con Milton Delgado y Santiago Ascacibar como sostenes) tampoco implica un suicidio, porque en los partidos que lo aplicó -hasta el empate con Newell’s, la mayoría del flamante ciclo-, los extremos y más aún Aranda suelen arrancar desde más atrás y dar una mano, a veces con más y a veces con menos eficiencia. La peor prestación, de hecho, no fue con estos intérpretes sino con mayoría de suplentes, en la goleada en contra ante Riestra en el inicio del Clausura.

Sin Paredes

Claro, aquel 0-3 fue el último partido que el equipo jugó sin su capitán y jugador emblema, y ese antecedente es tal vez lo que más preocupa a los hinchas en la previa de un partido que no parecía revestir riesgo pero al que la ausencia del número 5 le abrió un panorama de preocupación extra.

Porque Boca aún no está consolidado ni mucho menos, ni en la continuidad del juego ni tampoco en los resultados. Su levantada, hasta acá, consistió en sumar 5 de los últimos 9 puntos en materia local y haber dejado una buena impresión en la ida de esta serie, jugada en cancha de Huracán.

Pero las últimas buenas rachas son testigo de que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Y el vaso medio vacío de los últimos acontecimientos ( la goleada no consumada contra Recoletael empate sufrido en Vicente López y las consecuencias físicas esa misma noche lluviosa) al menos debe oficiar de alerta para no bajar la guardia en la noche guaraní.

En positivo, este Boca obligado puede seguir confiando en la impronta de sus pibes de arriba, en el momento de su doble cinco dinámico y decisivo y -por qué no- en tener en claro que el rival que lo esperará pudo sorprender con orden y aguante a San Lorenzo y a Santos en la fase de grupos pero acá debe arriesgar para levantar una desventaja y -para eso- desprotegerse.

En eso, Boca deberá ser inteligente y jugar con la desesperación ajena. Para cerrar el trámite sin complicarse. Y no tropezar en una noche en la que está obligado a pasar de fase.

El posible 11 de Boca

Montero; Gorosito, Figal, Costa, Blanco; Ascacibar, Delgado, Villa o Belmonte o Rey Domenech; Aranda; Flores y Merentiel.