Boca vs Recoleta: sin presión, a recuperar la mística
Foto: Olé
Por primera vez en mucho tiempo, Boca no llega a un partido con el cuchillo entre los dientes. El cruce de ida ante Recoleta por los octavos de final de la Copa Sudamericana no es una final, no es una eliminación directa, no es la cornisa. Y eso, para un equipo que pasó semanas caminando al borde del precipicio, ya es una noticia en sí misma.
El Vasco Arruabarrena decidió no tocar nada. El equipo que mejor funcionó en el ciclo, el que goleó a Vélez en lo que fue la mejor actuación del semestre, sale de nuevo desde el arranque. Y eso implica una decisión que sigue llamando la atención: Sebastián Villa, el refuerzo más caro del mercado de pases, vuelve a quedarse afuera del once inicial. El titular en su lugar es Leo Flores, un pibe que respondió con explosión, frescura y un uno contra uno demoledor, construyendo junto a Tomás Aranda una sociedad que ilusiona tanto en el presente como a futuro.
En el medio, Leandro Paredes parece haber encontrado a sus laderos ideales: Ascacibar y Delgado. El Ruso viene de convertir tres goles consecutivos ante Newell’s, Estudiantes y Vélez, apareciendo por sorpresa en el área rival como un arma que los rivales todavía no lograron neutralizar. Mientras tanto, Merentiel seguirá como referente de área aunque no se sienta cómodo en ese rol, a la espera de que Enner Valencia termine de ponerse a punto para debutar. El ecuatoriano llegó para ser el definidor que Boca necesita, pero su estreno tendrá que esperar.
Enfrente estará Recoleta, un club paraguayo que merece respeto: en la fase de grupos dejó afuera al Santos de Neymar y le ganó a San Lorenzo en el Gasómetro. Su propio presidente reconoce a Boca como el «más grande del continente» y llega al cruce con cierta admiración. Aun así, la diferencia de jerarquía es evidente, y el Xeneize tiene la obligación de imponer condiciones.
El partido se jugará en una cancha alternativa —no en La Bombonera— pero Boca ya demostró sentirse cómodo allí: le ganó a Estudiantes y empató con Vélez en ese mismo escenario. La revancha, donde se definirá el pase a cuartos de final, se jugará en Paraguay.
Más allá del resultado puntual, este partido tiene una dimensión simbólica importante para el ciclo de Arruabarrena. Boca viene de quedar eliminado de la Copa Libertadores en fase de grupos ante la Universidad Católica en el Monumental, una herida que todavía duele en el alma xeneize. Recuperar la mística copera, esa imagen de equipo grande que intimida en el continente, es una deuda pendiente. Un golpe de autoridad ante Recoleta, con buen juego y resultado, sería un paso concreto para empezar a saldarla y que la gente vuelva a identificarse de verdad con este equipo.
Fuente: Olé (ole.com.ar)