Recoleta rezaba por Boca: «Es el más grande del continente»
Foto: Olé
No hay miedo en Recoleta. Hay ilusión, orgullo y una frase que lo dice todo: «Rezábamos para que fuera Boca Juniors». Luis Vidal, presidente del club paraguayo que el martes visita La Bombonera por los octavos de final de la Copa Sudamericana, no disimula nada. Para él y para toda la institución, este cruce es el hecho más grande en los 95 años de historia del club.
«Para nosotros es como tocar el cielo con las manos. Es algo único, capaz irrepetible», le dijo Vidal a Olé. Y explicó por qué eligieron a Boca por sobre cualquier otro rival posible: «Sé que Independiente tiene siete Copas Libertadores y Boca seis, pero Boca tiene varios títulos del mundo y además más copas internacionales. Si vamos a hacer historia, hagámosla bien». La comparación que usó para graficar el deseo de jugar en el Estadio Alberto J. Armando fue tan elocuente como sincera: «Es como preguntarme si prefiero pelear en cualquier escenario de Sudamérica o en el Caesars Palace de Las Vegas. Yo quiero pelear en el Caesars Palace, aunque sea contra Mike Tyson».
El recorrido de Recoleta para llegar hasta acá es notable. El club, ubicado en un barrio histórico de Asunción —con cementerio incluido, igual que el Recoleta porteño—, llegó a estar en la cuarta categoría del fútbol paraguayo. Desde que Vidal tomó las riendas en 2019, el equipo logró dos ascensos en cuatro años, terminó sexto en su primera temporada en Primera División por encima de Olimpia, y clasificó a la Copa Sudamericana. En la fase de grupos eliminó a Nacional de Paraguay, superó a Santos y San Lorenzo, y terminó primero e invicto. El rival en octavos: Boca Juniors.
Vidal también habló del impacto económico y deportivo del cruce. «Con Boca aseguramos historia y una recaudación que creemos será espectacular para seguir sosteniendo al club», afirmó. Y les mandó un mensaje a sus jugadores: «Un solo partido les puede cambiar la vida. Hacerle un gol a Boca o destacarse en una serie como esta puede abrirles una vidriera enorme». El referente del equipo es Alejandro Silva, que volvió de Olimpia tras salir campeón, aunque llegó con un desgarro y todavía no pudo jugar con regularidad. Marcelo Cañete aparece como el jugador diferencial cuando ingresa.
Para Boca, este cruce llega en un momento en que el equipo conducido por Rodolfo Arruabarrena busca consolidarse en la Copa Sudamericana tras haber quedado fuera de la Libertadores. Enfrentar a un rival que viene invicto en la fase de grupos, con hambre de historia y sin presión de resultado, puede ser más complicado de lo que parece en el papel. La Bombonera suele ser el escenario donde el Xeneize saca lo mejor de sí, pero también el lugar donde los rivales se crecen ante la magnitud del estadio. Recoleta ya avisó: van a competir, van a soñar, y no tienen nada que perder.
Fuente: Olé (ole.com.ar)