Arruabarrena bancó a Merentiel pese a la sequía goleadora
Foto: Olé
Tres goles en los últimos 20 partidos. Ese es el número que pesa sobre Miguel Merentiel en este 2026, el mismo jugador que acumula 57 tantos en 171 encuentros con la camiseta de Boca. La sequía es real, la presión también. Y sin embargo, Rodolfo Arruabarrena eligió salir a bancarlo públicamente justo cuando el club acaba de incorporar a Enner Valencia, un nueve de jerarquía internacional que llega con la expectativa de resolver exactamente ese problema.
«Vamos a ver cómo está Enner, vino y estuvo con los chicos. Quiero remarcar la labor de Migue, le falta el gol nada más pero cumple lo que le pido y suma para el grupo. Lo pongo en un puesto al que no está acostumbrado, pero a todo el equipo le falta esa cuota de gol, salvo al Ruso», explicó el Vasco. El mensaje es claro: la llegada del ecuatoriano no borra a la Bestia del mapa, pero sí le exige responder con lo único que todavía le falta: los goles. El último que convirtió fue en la ida ante O’Higgins por la Copa Sudamericana, tras una asistencia perfecta de Leandro Paredes.
La situación de Merentiel tiene una explicación de fondo. Durante buena parte de sus tres años y medio en el club, se movió alrededor de un centrodelantero —Darío Benedetto, Edinson Cavani, Milton Giménez o Adam Bareiro— y desde ese rol secundario rindió al máximo. Ahora le toca ser el hombre de área, la referencia ofensiva, el que tiene que aparecer donde terminan los centros de Leonel Flores, los desbordes de Sebastián Villa y Tomás Aranda, y los pases profundos de Paredes. Es un rol diferente, y adaptarse lleva tiempo. Distinto es el caso de Milton Giménez, que quedó directamente afuera de la lista de convocados para la ida ante Recoleta por los octavos de la Copa Sudamericana.
Valencia, por su parte, necesita al menos una semana de reacondicionamiento físico antes de estar disponible. Su último partido oficial fue el 30 de junio ante México en el Mundial, y desde entonces tuvo vacaciones y se entrenó por su cuenta. Cuando esté a punto, la competencia por el puesto de nueve será de verdad. Y si en algún momento el Vasco decide que pueden convivir en el mismo equipo, Merentiel podría volver a su posición natural, esa desde la que construyó su mejor versión xeneize.
La historia de Merentiel en Boca es la de un jugador que siempre encontró la manera de ser útil, incluso cuando no era el protagonista estelar. Esa versatilidad y entrega son exactamente lo que Arruabarrena valora y defiende. Pero el fútbol es implacable: el respaldo del DT tiene fecha de vencimiento si los goles no llegan. Con Valencia en el predio y el equipo necesitando urgencia ofensiva en la Copa Sudamericana, la Bestia tiene ante sí el desafío más exigente de su ciclo en el club: recuperar el olfato goleador que lo hizo grande en La Bombonera.
Fuente: Olé (ole.com.ar)