Boca: 38 partidos invicto de local fuera de La Bombonera

Jugadores de Boca Juniors celebrando un gol en el estadio Palacio Ducó de Huracán, donde el Xeneize hizo de local durante el Clausura 2026

Foto: Olé

¿Cuándo fue la última vez que Boca perdió jugando de local en una cancha que no fuera La Bombonera? Hay que remontarse al año 1984, cuando el Xeneize cayó 0-3 ante Vélez en la cancha de Gimnasia por el Torneo Metropolitano. Desde entonces, pasaron 42 años y 38 partidos sin derrota en esa condición. Una marca que, aunque particular, es absolutamente histórica.

La reciente estadía en el Palacio Ducó —motivada por el mal estado del césped del Estadio Alberto J. Armando tras la ida ante O’Higgins por Copa Libertadores— no hizo más que extender esa racha. El equipo de Rodolfo Arruabarrena se fue invicto del estadio de Huracán con dos victorias y un empate: 1-0 a Estudiantes, 1-1 con Vélez y 3-1 a Recoleta por Copa Sudamericana. En total, el Xeneize acumula en el Ducó cinco triunfos y dos empates en toda su historia como visitante-local.

A lo largo de las décadas, Boca debió mudarse por distintos motivos: reformas estructurales como la de los palcos en 1996, suspensiones disciplinarias, problemas con el campo de juego y hasta decisiones políticas, como cuando durante la gestión de Mauricio Macri eligió jugar en el estadio Padre Martearena de Salta para las primeras fases de la Copa Sudamericana entre 2002 y 2006. En todos esos contextos, el resultado fue el mismo: sin derrotas. El estadio donde más veces hizo de local es el Amalfitani de Vélez, con 13 presentaciones, diez victorias y tres empates. Pero quizás el dato más llamativo es que también jugó dos veces en el Monumental de Núñez —la cancha de River— y tampoco perdió: venció 3-2 a Vélez en el Nacional de 1985 con Alfredo Di Stéfano como entrenador, e igualó 0-0 ante Racing por la Copa Libertadores de 1989. En Ferro, el Xeneize protagonizó dos goleadas memorables ante equipos brasileños: 3-0 a Flamengo y 5-1 a San Pablo, ambas por la Copa Mercosur.

La lista completa de los 38 partidos invictos incluye canchas tan diversas como San Lorenzo, Racing, Sarmiento y hasta el estadio salteño, lo que habla de una resiliencia institucional notable: sin importar el escenario, Boca no cede su condición de local. Para el hincha xeneize, esta racha es más que una estadística: es una muestra de identidad. El Templo puede estar en obras, el césped puede no estar listo, pero el equipo sigue siendo Boca en cualquier rincón del país. Con Arruabarrena al mando y una Copa Sudamericana por delante, mantener esa marca intacta tiene un valor simbólico y deportivo que no es menor.

Fuente: Olé (ole.com.ar)