Homenaje de la hinchada de Boca a Palermo antes del cruce
Foto: Olé / David Ganga
Hay amores que no tienen grieta política ni resultado adverso que los borre. Antes del partido entre Platense y Boca por la quinta fecha del Torneo Clausura, la hinchada xeneize que viajó a Vicente López desplegó una bandera con una leyenda que lo dice todo: «Muchas gracias Palermo 9 jugador N12». Un gesto que resume lo que Martín Palermo representa para el pueblo de Boca, más allá de que hoy esté parado en el banco de enfrente.
Los números hablan solos: 236 goles, 13 títulos y hazañas que quedaron grabadas a fuego en la historia del club. Entre ellas, la final intercontinental del año 2000, donde el Titán festejó por partida doble ante el Real Madrid. Ese Palermo es el que la hinchada lleva en el corazón, y ningún partido de liga lo va a cambiar. El trapo en la tribuna del Calamar es la prueba más reciente de eso.
Este es el décimo enfrentamiento entre Boca y Palermo como entrenador. El saldo hasta ahora es contundente para el Xeneize: seis victorias, tres empates y ningún festejo para el Titán. Los cruces anteriores lo tuvieron al frente de Godoy Cruz (2012 y 2013), Arsenal (2014), Aldosivi (2021 y 2022) y Platense (2023, en dos ocasiones con derrota 3-1 en ambas). Además, es el tercer partido de su segundo ciclo al frente del Calamar.
La historia de la chance que tuvo de dirigir a Boca también forma parte de este relato. Tras perder la final de la Copa de la Liga 2023, Palermo había anunciado que estaba dispuesto a tomar las riendas del Xeneize si la fórmula de Andrés Ibarra se imponía en las elecciones de ese año sobre Juan Román Riquelme. Al no concretarse esa posibilidad, el propio Palermo reconoció que le sería muy difícil dirigir al club en ese contexto. Para los hinchas, sin embargo, esas diferencias institucionales no existen: el amor por el goleador más grande de la historia del club está por encima de cualquier cuestión política.
Lo que se vive cada vez que Palermo aparece en una cancha de Boca —aunque sea del otro lado— es un recordatorio de algo que el fútbol argentino pocas veces produce: una identificación tan profunda entre un jugador y su club que trasciende los roles y los años. El Titán construyó ese vínculo gol a gol, remontada a remontada, y la hinchada xeneize lo sabe. Por eso lo homenajea. Por eso lo va a seguir homenajeando, pase lo que pase en la cancha.
Fuente: Olé (ole.com.ar)